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Un coágulo en la yugular de un astronauta obliga a la NASA a improvisar una cura en órbita2 min read

Ene 15, 2020 2 min

Un coágulo en la yugular de un astronauta obliga a la NASA a improvisar una cura en órbita2 min read

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BCO Noticias.- Redacción.

El susto llegó durante un experimento rutinario en la Estación Espacial Internacional (ISS), de los cientos que se realizan en la nave para estudiar los efectos de la escasez de gravedad. Al escanear el cuello de uno de los tripulantes se halló un coágulo en su yugular. Las peligrosas consecuencias de este diagnóstico obligaron a improvisar decisiones médicas por la escasez de tratamientos a bordo de la nave.

Este trombo, el primero que se detecta en un astronauta fuera de la Tierra, muestra que en los viajes espaciales todavía hay riesgos para la salud desconocidos. Un factor importante a tener en cuenta ahora que se ha reavivado el interés por los vuelos tripulados a la Luna, en el futuro más próximo, y Marte.

Foto: NASA.

«Estos nuevos hallazgos demuestran que el cuerpo humano todavía nos sorprende en el espacio», asegura la doctora Serena Auñón-Chancellor, que además de ser astronauta de la NASA está certificada como experta en medicina del espacio, una especialidad sobra la que ha publicado ya varios estudios científicos. «Todavía no hemos aprendido todo sobre medicina aeroespacial o fisiología espacial», añade Auñón, quien firma junto a tres colegas un estudio, publicado en la prestigiosa New England Journal of Medicine, en el que han hecho públicos los pormenores de la afección y el tratamiento, pero manteniendo el secreto sobre la persona de la tripulación que sufrió esta complicación.

El astronauta afectado llevaba ya dos meses en la ISS cuando la máquina de ultrasonidos que estudiaba la salud vascular de los tripulantes detectó ese trombo en la vena yugular. Ese cuadro puede tener complicaciones potencialmente mortales, como sepsis sistémica y embolia pulmonar, por lo que era urgente actuar aunque el paciente estuviera en órbita, coordinando a múltiples agencias espaciales para «superar numerosos desafíos logísticos y operativos». La nave contaba con anticoagulantes, pero únicamente 20 dosis inyectables y jeringas limitadas, y no llegarían nuevos suministros hasta pasados 40 días. Además, a bordo no tenían antídotos frente a sus efectos, por lo que una hemorragia del astronauta podría ser fatal. En esta tesitura, los médicos de la NASA optaron por acudir a un especialista en trombos ajeno a la agencia espacial, el doctor Stephan Moll de la Universidad de Carolina del Norte, que estableció un plan para racionar las dosis hasta que llegaran las provisiones.